Sobre la enfermedad

·         ¿Qué es?
·         Síntomas
·         Tratamiento
·         Consejos para la familia

¿Qué es?

Es una enfermedad degenerativa y progresiva de la corteza cerebral,  irreversible, y de origen desconocido, que tiene como resultado un deterioro de memoria, forma de pensar y comportarse, así como de las habilidades motoras aprendidas.

Normalmente, la enfermedad suele aparecer a partir de los 65 años, pero no es extraño encontrar enfermos de 50, 40 ó incluso de menos años. En todo caso, a mayor edad, hay mayor probabilidad de adquirir la enfermedad.

En la actualidad se calcula que en España  la cifra de personas afectadas es de aproximadamente 1.200.000.

Síntomas


- Deterioro de la memoria, del pensamiento y de la conducta.

- Tendencia a olvidarse de las cosas, apatía.

- Dificultad en realizar tareas cotidianas y normales

- Cambios de personalidad (humor cambiante, impredecible).

- Bajo nivel de conciencia, aunque sabe lo que pasa.

- Dificultad en el lenguaje (para encontrar palabras, leer, finalizar ideas…).

- Finalmente, incapacita a quien la padece para cuidar de sí mismo, necesitando de una tercera persona de forma permanente, lo que constituye una carga emocional y económica muy importante.
Tratamiento

Actualmente no hay cura para la enfermedad de Alzheimer. Sin embargo, existen fármacos que procuran retrasar el deterioro, y otros que ayudan a controlar los síntomas conductuales y psicológicos, como depresión, ansiedad, agitación, inquietud, alucinaciones, delirios, etc. derivados de la propia enfermedad.

Contamos con terapias no farmacológicas, que intentan frenar el deterioro y mantener al paciente lo más autónomo posible el mayor tiempo. 

Ambos tratamientos intentan: 
  • Ralentizar el deterioro físico y psíquico. 
  • Procurar por la autonomía de la persona
  • Mirar por la dignidad de la persona
  • Evitar reacciones catastróficas 
Consejos para la familia

Si se detecta algún síntoma, acudir al médico de cabecera, a un especialista y a la Asociación de Familiares de Alzheimer.
  • Un diagnóstico precoz y un tratamiento adecuado, mejora considerablemente la calidad de vida, tanto del paciente, como de los que le rodean.
  • Es importante la aceptación de que su familiar está enfermo.
  • Tratar al enfermo con paciencia y buen humor.
  • La familia no debe avergonzarse del comportamiento del paciente. Hay que explicar la situación a los amigos, vecinos, para que lo comprendan. 
  • Es prácticamente imposible que una persona sola atienda a un enfermo, sin que se hunda en el aislamiento y la depresión, por lo que la labor que presta la Asociación es de vital importancia.

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